Cómo frenar tu adicción a redes sociales de una vez por todas.

Armamos una guía fácil que explica qué es la adicción a redes sociales, cómo combatirla y qué hacer si realmente necesitas ayuda.

La acción es casi inmediata, como si fuera inercia. Al abrir alguna de las aplicaciones de nuestras redes sociales, parece que deslizamos para actualizar compasivamente el sitio. Una, y otra y otra vez, sin realmente ver las fotos o videos que aparecen —o lo que es más, interactuando con el contenido de manera automática. Éste podría ser un síntoma de adicción a redes sociales.

A pesar de que la experiencia en redes sociales no siempre es la más gratificante, el fenómeno se ha intensificado con velocidad desde hace pocos años. Aunque somos medianamente conscientes de ello, nos seguimos inundando con información sobre la pandemia, comparándonos con el ‘estilo de vida’ que llevan nuestras amistades y reaccionando a la pose nueva que manifiestan en sus perfiles digitales.

Armamos una guía fácil que explica qué es la adicción a redes sociales, cómo combatirla y qué hacer si realmente necesitas ayuda.

¿Qué provoca la adicción a las redes sociales?

Antes que nada, vale la pena no angustiarse. La adicción a redes sociales, lamentablemente, es un fenómeno común que mitiga la salud mental de las personas en el mundo. Aunque originalmente sólo era a la población más joven, se ha extendido a personas de más edad.

Sophie Bushwick, editora de tecnología en Scientific American, piensa que esto se debe a que queremos evadir de los asuntos que nos aquejan. Sea la pandemia, una ruptura amorosa o el hartazgo del día a día, los entornos digitales fungen como un ‘refugio’ para no pensar. Por ello, describe la problemática como sigue:

muchos no pueden dejar de desplazarse aún más en las redes sociales, tal vez con la esperanza de distraerse de pensar demasiado en cualquiera de estos problemas en curso, explica la autora.

A pesar de que esto es cierto, muchas veces este patrón de comportamiento genera más ansiedad a las personas. Especialmente durante la pandemia, cuando las personas que siguieron un encierro más riguroso se comparaban con los estilos de vida ‘más libres’ que sus contactos publicaban en línea. Ésta es la explicación.

¿Cuándo se convierte en adicción las redes sociales?

Karen K. Ho, reportera de economía y finanzas globales en el sitio de noticias Quartz, explica que este fenómeno es resultado de muchos factores en la vida de las personas. Ante todo, el contexto personal de cada quién es definitivo para la relación que entabla con estas plataformas digitales.

Sin embargo, empieza en el diseño mismo de las aplicaciones, que están pensadas para que el usuario se mantenga consumiendo contenido cada vez con más intensidad:

“Es el efecto de la máquina tragamonedas: la forma antigua era que encontrarías algo realmente divertido, educativo o informativo, y la sorpresa era no saber cuándo te golpearía ese momento de dopamina o deleite”, explica la periodista.”

Aunque, efectivamente, las redes sociales han sido un canal fundamental para informar a las personas sobre la pandemia, las personas tomaron estas plataformas como un medio para expiar sus compulsiones. Ante la soledad y el encierro, nos fue prácticamente imposible renunciar a las redes sociales, que se convirtieron en una especie de ‘ventana’ para mirar el mundo exterior. 

A pesar de que la pandemia está dando sus últimos pasos, el patrón de consumo en línea no ha cambiado.

¿Cómo se cura la adicción a las redes sociales?

De acuerdo con el Centro Bonanova, enfocado en la salud mental de las personas a nivel clínico, las personas son más propensas a tener una adicción a redes sociales si son “inseguras y ansiosas”. Para ello, la institución detalla algunos síntomas que vale la pena considerar:

  • Sentir necesidad compulsiva de utilizar la red social en todo momento.
  • Utilizar estos entornos para olvidarse de los problemas personales o laborales.
  • Sentir inquietud y ansiedad para usar la red social, sobre todo cuando está prohibido.
  • Percibir síntomas de síndrome de abstinencia cuando no estamos usando las aplicaciones.

Lo mejor en estos casos es hacer un cambio progresivo, pero consciente. Encontrar espacios en los que usar el celular sea menos necesario es un buen comienzo. Por ejemplo, salir a hacer ejercicio —con las debidas medidas sanitarias. Si sientes que el problema es más grande que tú, siempre es recomendable buscar ayuda psicológica con un experto. 

Aunque parece que el mundo nos consume a veces, hay que recordar que siempre, siempre hay alternativas.

MUY INTERESANTE.

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